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Efecto Dinamo

Deporte y SolidaridadNuevo artículo en Navarra Deportiva, gracias a Carlos Arraiza, director del Fitness 19. Esta vez solidaridad y deporte de la mano. Esperemos que os guste.

Es una gran suerte que nos dejen está pequeña ventana en esta página de Navarra Deportiva porque aunque no siempre lo consigamos, cada semana intentamos acercar unos contenidos que siempre están orientados a conseguir algo bueno. Alcanzar una existencia mejor a través de una vida y saludable. En nuestro caso en el ámbito del fitness pero hoy focalizamos nuestro artículo a su más amplio sentido de deporte.

Sin duda, el deporte es algo que nos hace sonreír, ya por el simple hecho de tener la oportunidad, pero por otro lado nos genera una cierta presión a nivel de la garganta, por la responsabilidad. Y es que los amantes del deporte, que normalmente somos bastante gregarios y estamos acostumbrados a defender nuestros intereses y en ocasiones los de nuestro equipo por encima de los propios, tenemos bien entrenado lo que yo llamo “el umbral de responsabilidad”. Nos han grabado a fuego desde alevines, que el equipo depende de nosotros, que si “no la pasas” y “te la quitan” todo el equipo tiene que “correr a defender”. Esto no se olvida y muchas veces el deportista, que lo suele ser toda su vida, tiene tendencia a recordarlo frente a situaciones cotidianas.

Todo lo que nos rodea, el entorno, el mundo, para cada uno de nosotros es algo diferente y la forma de actuar y comportarse frente a ello tiene tonalidades de lo más variadas. Desde quiénes consideran que deben centrarse en sí mismos para sobrevivir siendo ajeno a ellos todo lo exterior, hasta aquellos que dan su vida por los demás. La inmensa mayoría nos encontramos entre los que teniendo conciencia de la importancia de “cuidarnos y portarnos bien con uno mismo”, deseamos ayudar a los demás de alguna manera.

Deporte es sinónimo de equipo, compromiso, solidaridad y entrega. Conceptos tradicionales de quienes viven el deporte, valores a los que en los últimos años se ha adherido la solidaridad. No faltan voces que acusan a esta realidad creciente y omnipresente, de ser moda pasajera y oportunista, o de ser operaciones de marketing encubiertas. En fin, frente a estas excusas, no merece la pena gastar ni una línea porque lo que importa aquí es lo que yo llamo el “efecto dinamo”.

A los críos de mi generación, aquellos que convivimos cuando no había “tablets” ni “smartphones” y teníamos la suerte de que además de con el balón o la pelota nos divertíamos andando en bicicleta pudimos disfrutar de la sensación de alumbrar cuando llegaba la noche con nuestro pedaleo haciendo girar la ruedita de la dinamo en la BH o en la GAC de turno. Eso era mágico.

Pues bien [email protected], en el deporte, en estos tiempos complicados, alguna cabeza bien-pensante, a la que quizás también le gustaba ir en bici por la noche y hacer girar su dinamo, se dio cuenta que hoy en día con cada pedalada, con cada zancada, con cada gol y con cada canción también se podía volver a hacer magia y alumbrar a gente que por desgracia lo tiene mucho más oscuro que la mayoría y hacerles partícipe de esa magia que se genera.

Así, por suerte es raro leer un periódico un fin de semana cualquiera por estos lares y no encontrar eventos deportivos solidarios. La fórmula es sencilla, con el disfrute y el esfuerzo de las huestes del deporte, se consigue energía para ayudar a mucha gente. Cuadratura del círculo virtuoso porque si volvemos al inicio de este artículo donde afirmábamos que con el deporte pretendíamos alcanzar “una vida más sana”, tener la suerte de ayudar haciendo lo que nos gusta, es un privilegio que sin duda nos hace más felices a todos y por ende, mucho más sanos.

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