Luces y sombras bajo la influencia de Guardiola: de la crisis en el Etihad a la redención de Joe Hart
La actualidad del fútbol inglés ofrece a veces contrastes caprichosos. Mientras Pep Guardiola atraviesa uno de los momentos más delicados de la temporada en el Manchester City, asediado por las lesiones y los resultados adversos, un viejo conocido del técnico catalán, Joe Hart, disfruta de una inesperada segunda juventud en la élite europea. Son las dos caras de la moneda: la lucha por mantenerse en la cima y la pelea por resurgir del olvido.
Alarma roja en la enfermería del City
El presente inmediato de Guardiola es un auténtico rompecabezas. El técnico del Manchester City ha mostrado su preocupación tras el empate ante el Chelsea, un encuentro que dejó un sabor agridulce tras ver cómo el gol inicial de Tijjani Reijnders era neutralizado por Enzo Fernández en los compases finales. Este nuevo tropiezo significa que los citizens han dejado escapar cuatro puntos en sus dos últimos compromisos, permitiendo que el Arsenal abra una brecha de seis unidades en la lucha por la Premier League. “El miércoles jugamos contra el Brighton y ya veremos; no tengo una bola de cristal para saber qué pasará con el título”, declaró el entrenador, visiblemente pragmático ante la situación clasificatoria.
Sin embargo, el verdadero dolor de cabeza para el de Santpedor no es solo la clasificación, sino la plaga de lesiones que asola al vestuario. La lista de bajas es alarmante: John Stones estará fuera de los terrenos de juego durante meses, sumándose a las ausencias de Rúben Dias y Josko Gvardiol. La situación es tan crítica que, tras el empate en Sunderland el día de Año Nuevo, Nico González se ha unido a las dudas y la participación de Rodri, pese a haber sido titular por primera vez desde octubre, pende de un hilo para el próximo choque. “No tenemos jugadores”, sentenció Guardiola, haciendo hincapié en que tuvo que convocar a cuatro canteranos y que necesitará recurrir aún más a la academia.
Incertidumbre en los banquillos rivales
Mientras el City intenta recomponerse, el Chelsea vive su propia vorágine institucional. Tras el empate, las especulaciones sobre la llegada de Liam Rosenior como entrenador permanente se han intensificado, con rumores de viajes a Londres para cerrar el acuerdo. No obstante, Calum McFarlane, actual técnico interino, mantiene la compostura y defiende su labor: “Hasta que me digan lo contrario, yo dirigiré el entrenamiento”. McFarlane se mostró orgulloso del rendimiento de sus jugadores en lo que calificó como una “gran ocasión”, ajeno al ruido mediático que rodea a Stamford Bridge.
El resurgir de Hart tras el juicio de Pep
Lejos de la tensión de la Premier, la historia de Joe Hart ofrece un contrapunto de superación personal que conecta directamente con el pasado de Guardiola en Inglaterra. El verano de 2016 marcó un antes y un después para el guardameta inglés. Tras una Eurocopa para el olvido, donde fue señalado por sus errores en la eliminación de Inglaterra ante Islandia, Hart se topó con la cruda realidad a su regreso a Manchester. Guardiola, recién aterrizado en el club, fue tajante en una conversación de dos horas durante la pretemporada en China: “No veo que esto vaya a funcionar. Lo que veo en ti no es lo que quiero en un portero”. Aquellas palabras fueron el inicio de una caída libre para un hombre que había sido bicampeón de la Premier y cuatro veces Guante de Oro.
El periplo posterior fue un calvario de cesiones al Torino y West Ham, seguido de un fichaje por el Burnley donde acabó relegado al ostracismo tras encajar cinco goles en el Boxing Day. En 2020, a sus 33 años y sin equipo, Hart lanzó un mensaje de socorro que heló a la opinión pública: “Solo necesito que alguien crea en mí y le devolveré esa fe”. Parecía el final de una carrera que había tocado techo demasiado pronto.
Un broche de oro en el Bernabéu
Hoy, veintisiete meses después de aquella súplica, el fútbol le ha devuelto la dignidad. Joe Hart defenderá la portería del Celtic de Glasgow en el Santiago Bernabéu frente al Real Madrid. Aunque el conjunto escocés llega a Chamartín sin opciones de clasificación en la Champions League, la mera presencia de Hart bajo los palos del coliseo blanco es una victoria personal. El Celtic fue el único que apostó por él cuando nadie más lo hacía, permitiéndole regresar al foco mediático. Aquel portero desahuciado, olvidado durante un lustro, ha logrado cerrar el círculo, demostrando que hay vida y fútbol más allá de las decisiones técnicas que una vez parecieron sentenciar su destino.



