Baloncesto

El renacer de la Gran Manzana: Los Knicks barren a los Cavs y vuelven a las Finales 27 años después con un Brunson estelar

Jalen Brunson ha sido nombrado MVP de las Finales de la Conferencia Este por unanimidad, y la verdad, a nadie le pilla por sorpresa. Era el líder indiscutible, el faro de estos Knicks que han puesto la directa hacia sus primeras Finales de la NBA desde 1999. Nueva York le ha metido un repaso histórico a los Cavaliers, culminando con un contundente 130-93 en el cuarto partido para sellar el 4-0 en la eliminatoria. Brunson firmó 16 puntos en el duelo decisivo, cerrando la serie con unos promedios bestiales de 25.5 tantos y 7.8 asistencias, aderezados con un 48.7% de acierto en tiros de campo. Sencillamente intratable.

Un parcial que reventó el partido

El cuarto asalto en Cleveland prometía pelea, o al menos eso intentó Donovan Mitchell tirando de orgullo. Mitchell, que acabaría con 31 puntos, enchufó los ocho primeros de su equipo para colocar un rápido 8-2. Los Cavs aguantaron el tirón los primeros seis minutos e incluso se mantuvieron cerca tras una bombita de Mitchell que apretaba el marcador (30-26) a falta de un par de minutos para cerrar el primer cuarto. Y ahí los Knicks dijeron basta.

Endosaron un parcial demoledor de 20-0 en apenas cinco minutos que dejó a Cleveland noqueado. La estadística de ese tramo es letal: Nueva York firmó un 8 de 14 en tiros de campo con cuatro triples, mientras que la segunda unidad aportaba 15 puntos casi del tirón. Mención especial para Landry Shamet, que clavó dos triples en esa racha y cerró su serie con un absurdo 11 de 12 desde el perímetro. Por el contrario, Cleveland se hundió en el barro fallando nueve tiros seguidos, perdiendo cuatro balones y fallando sus tres intentos desde la línea de tres. Al descanso, la sangría ya era de 68-49 a favor de los neoyorquinos, que tenían a cuatro jugadores por encima de los diez puntos, incluyendo a un Karl-Anthony Towns que ya llevaba un doble-doble en la mochila.

Paseo militar y grada VIP

La segunda mitad fue un mero trámite. Towns acabó amasando 19 puntos y 14 rebotes, bien escudado por los 17 de OG Anunoby, los 16 de Shamet desde el banquillo y los 15 de Mikal Bridges. El dominio era tal que a falta de casi ocho minutos para la bocina final, y con una ventaja obscena de 35 puntos, los titulares se fueron a descansar. El pabellón visitante se convirtió en una sucursal del Madison Square Garden, con la afición neoyorquina silenciando a los locales a grito de “Knicks in four!”. No faltó ni la farándula habitual en estos casos: Spike Lee, Tracy Morgan, o la mediática pareja formada por Timothée Chalamet y Kylie Jenner se dejaron ver en la grada disfrutando del show.

El factor Mike Brown

Esta racha inmaculada de 11 victorias consecutivas en playoffs mete a los Knicks en un club muy selecto. Se han convertido en la cuarta franquicia en encadenar algo así en la postemporada; los últimos en hacerlo fueron los Warriors en 2017 de camino al anillo. Buena parte del mérito lo tiene Mike Brown en la pizarra. Aterrizó en el banquillo tras la salida de Tom Thibodeau (que cayó en seis partidos contra Indiana en las Finales del Este del año pasado) y ha logrado plantar al equipo en la lucha por el título a la primera. Es apenas la decimoquinta vez que un técnico novato en su equipo logra esto desde la fusión de la ABA y la NBA en el 76. Curiosidades del destino, la última vez que Brown pisó unas Finales fue dirigiendo a Cleveland en 2007, una franquicia que ahora acaba de sufrir su primera barrida en playoffs desde aquel cruce contra Golden State en 2018.

Mirando al Oeste

Ahora toca esperar rival, que saldrá del salvaje Oeste: Oklahoma City Thunder o San Antonio Spurs. Esa eliminatoria anda empatada a dos, con el quinto asalto jugándose este mismo martes en OKC. Sea quien sea el que pase, las Finales arrancarán el 3 de junio y Nueva York tendrá el factor cancha en contra por tener peor balance en liga regular.

Esta será la tercera aparición de los Knicks en unas Finales desde que ganaran su último campeonato allá por 1973, intentando quitarse la espina de los batacazos contra Houston en el 94 y contra San Antonio en aquel lejano 99. El equipo está de dulce y la historia está servida; igual va siendo hora de que la Gran Manzana vuelva a tocar metal.